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Mamá, soy gay

Mientras camino por mi vida como esposa y madre católica, me gustaría compartir mi perspectiva de lo que nosotros, como padres, deberíamos responder a un hijo o hija que se declara gay o lesbiana y cómo deberíamos reaccionar.

En este artículo, no discutiré si la homosexualidad es un trastorno mental o un pecado. No soy experta en el tema. Soy una madre dispuesta a ayudarte a ti y a tu familia en el proceso de salir de tus hijos.

¡Mamá, soy gay! Esta debe ser una de las confesiones más difíciles que un niño tiene que decirle a sus padres. Para ellos, tiene que ser como un peso sobre sus hombros que necesita descargarse.

Sé y entiendo que estar en esta situación puede ser una gran lucha para muchos padres que temen que uno de sus hijos admita que siente atracción por personas del mismo sexo (SSA por sus siglas en inglés).  No es una declaración fácil de escuchar ni de digerir.  Entonces, si fuera el caso, que uno de sus hijos se declara gay, nosotros, como padres, debemos aceptar el gran papel que tenemos en la familia y en la sociedad.  

Tenga en cuenta que es el padre de ese niño.  Sea agradecido y diga: Este es mi hijo / hija y no de nadie más, asegurándose de que con su cuidado y amor su vida será lo mejor que pueda brindar.

Entonces, mientras camino por mi vida como esposa y madre católica, me gustaría compartir mi perspectiva de lo que nosotros, como padres, debemos responder a un hijo o hija que se declara gay o lesbiana y cómo debemos reaccionar. 

  1. Escucha. Deja que tu hijo exprese todos sus sentimientos con el corazón abierto.  No reacciones con decepción, aversión o enojo. Muestra empatía y amor. Abrázalo si crees que es necesario.

  2. Control. Mantén la calma, respira profundamente y guarda silencio. No interrumpas. 

  3. Alentar. Una vez que tu hijo abra su corazón, hazle saber que pase lo que pase, eres su madre / padre y que lo amas. Explícale que no hay nada de que avergonzarse y comparte con ejemplos personales que todos tenemos dificultades en la vida. Es un buen momento para compartir experiencias personales.

  4. Sugerir. Presenta diferentes opciones: por ejemplo, ir a terapia o consejería. Le ayudará a sobrellevar toda la angustia emocional que conlleva el proceso de confesar su orientación sexual. Es el soporte ideal para organizar pensamientos y sentimientos. Considera esta opción no solo para tu hijo sino también para toda la familia.

  5. Si no acepta alguna de las sugerencias anteriores, asegúrale siempre que lo amas y que, pase lo que pase, tú y su familia están y estarán siempre a su lado.

  6. Enfatiza. Dile siempre que lo amas y muéstrale tu afecto. Los abrazos y las expresiones de cariño siempre serán bienvenidos.

  7. Silencio. No hables más sobre el tema a menos que tu hijo quiera hablar sobre él.

  8. Rezar

Una relación abierta, cariñosa y amorosa con tu hijo después de hablar contigo ayudará mucho durante este proceso. Ya es bastante difícil para ellos lidiar con las críticas y miradas de extraños, con sus compañeros, en la calle, en la escuela, en la universidad, los medios de comunicación para lidiar con eso en casa con su propia familia. Ten presente que es tu hijo.


El hogar es el lugar que brinda seguridad y protección. Dentro de la familia se encuentra consuelo, felicidad y autodeterminación. No le dé una conferencia de regaños a su hijo, es posible que sus palabras no tengan significado después de un tiempo. Tampoco prediques. Tal vez desees acercar a su hijo a Dios y a la iglesia, pero puedes poner en peligro la fe de tu hijo y provocar la reacción opuesta.
 

¿Qué pasa si mi hijo mayor trae a su pareja, qué debo hacer?


Para mí, esta es una respuesta simple. Lo trataré con amor y respeto como si fuera una novia para mi hijo o un novio para mi hija. Algunos padres pueden decir: "No los recibiré en casa". No estoy de acuerdo con esa afirmación. Si rechazas a la pareja de tu hijo, también lo estás rechazando a él.


Piensa en ello como si su hija quedara embarazada fuera del matrimonio y decidiera vivir con el padre de su nieto. ¿Los rechazarás? No lo creo. ¿O qué pasaría si su hijo admite que está consumiendo drogas? ¿Le dirás que se vaya de tu casa? Seguro que no lo harás y todo lo contrario, ofrecerás ayuda y apoyo de profesionales.


Aceptar y dar la bienvenida a los amigos de tu hijo es un gran paso para ti y su familia. Tu hijo definitivamente se sentirá amado, apoyado y apreciado. Si consideras que necesitas estipular reglas, hazlo. No hay nada de malo en las regulaciones del hogar, pero asegúrate de explicar el por qué, qué, cómo y cuándo.


¿Qué pasa con el resto de los miembros de la familia, qué debe hacer?


Así como tu hijo te confesó su intimidad, lo hará con los demás miembros de la familia si quiere y cuando quiera hacerlo. Esta es una situación de libre albedrío. No es tu posición contarlo. Tu hijo decidirá quién requiere saberlo. Y recuerda que no estamos hablando de una enfermedad contagiosa o de un virus. No hay nada excepcional que deba contarse.


Las familias felices se aman, hacen todo por amor y se aceptan por amor. Nunca se sabe de lo que es capaz hasta que comprende el verdadero significado de "amor", el amor aprendido a través y dentro de la familia. Así que por amor, todos lo entenderán y si no lo hacen, intervenir y explicar tu posición al debido momento es crucial. Mantener la armonía y los lazos familiares en paz contribuye a la salud mental de todos los miembros de la familia, especialmente al de tu hijo.


El amor comienza con los esposos y crece en sus hijos. Un sacerdote me dijo una vez: ama más a tus hijos cuando no hacen lo que esperas. Ámalos con amor duro. Esto quiere decir que amar no es contemplar o malcriar, es todo lo contrario. Amar es corregir oportunamente, conversar abiertamente, escuchar detalladamente, comprender...


Entonces, si su hijo le confiesa que es gay, recuerde esto: 


El amor es paciente, el amor es amable. No tiene envidia, no se jacta, no es orgulloso. No deshonra a los demás, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en el mal, sino que se regocija con la verdad. Siempre protege, siempre confía, siempre promete, siempre persevera. El amor nunca falla.  
 

1 Corintios 13: 4-8