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Importancia de la familia para la salud mental de los adolescentes

Según la Organización Mundial de la Salud, uno de cada cinco adultos en los Estados Unidos sufre de una enfermedad mental a lo largo de su vida. En este momento, casi 10 millones de estadounidenses (1 de cada 25) viven con un trastorno mental grave que incluye ansiedad, depresión y trastorno bipolar.

En este artículo celebramos la concientización de la salud mental como una oportunidad para sentirnos animados a compartir nuestros sentimientos y pensamientos en voz alta. La salud mental es tan importante como la salud física en los adolescentes es crucial para su desarrollo camino a la adultez.


Uno de cada cinco adultos en Estados Unidos padece de una enfermedad mental a lo largo de su vida. En este momento, casi 10 millones de estadounidenses (1 en 25) viven con un trastorno mental grave que incluye ansiedad, depresión o trastorno bipolar. 


La doctora Carlú Arias, psiquiatra venezolana, explica que la salud mental es un estado de bienestar general, es decir “nosotros nos sentimos bien con nosotros mismos”. 


Este bienestar está relacionado directamente con la forma en que pensamos, en como manejamos nuestras emociones y como nos comportamos cuando estamos acompañados o en la soledad. La Organización Mundial de la Salud explica que salud mental es “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”.


“La salud mental nos permite mantener relaciones personales y familiares, nos permite desempeñarnos en el trabajo, escuela o universidad. Nos permite hacer aportes a nuestra comunidad y a participar en diversas actividades” destaca la doctora Arias.


Salud mental y adolescencia
Preservar su salud mental también es importante porque puede afectar su salud física. Por ejemplo, los trastornos mentales pueden aumentar su riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular, diabetes tipo 2 y enfermedades cardíacas. Además, la salud mental es importante en todas las etapas de la vida, desde la niñez y la adolescencia hasta la adultez y la vejez. 


Según la psiquiatría, la adolescencia inicia a la edad de 10 años y culmina a los 19. La Organización Mundial de la Salud, enfatiza que los múltiples cambios físicos, emocionales y sociales que se dan durante la adolescencia, incluida la exposición a la pobreza, el abuso o la violencia, pueden hacer que los adolescentes sean vulnerables a problemas de salud mental. 


La doctora Arias resalta que “el 50% de los trastornos mentales comienzan en la adolescencia, a los 12 o 13 años aproximadamente, y en la mayoría de los casos no reciben tratamientos adecuados porque pasan desapercibidos”.


Salud mental, adolescencia y factores de riesgo
Los factores que determinan la salud mental del adolescente son múltiples. Cuantos más sean los factores de riesgo a los que están expuestos los adolescentes, mayores serán los efectos que puedan tener para su salud mental.


En primer lugar, porque los adolescentes están en un “duelo… perdieron su infancia, cuando no tenían grandes responsabilidades”, describe Arias.


Otros factores que pueden contribuir al estrés durante la adolescencia son el deseo de una mayor autonomía, la presión para amoldarse a los compañeros y un mayor acceso y uso de la tecnología.


Además, es una etapa en la que se deben tomar decisiones muy importantes que determinarán su vida adulta como: la carrera universitaria que va a estudiar, el trabajo que va a desempeñar, el lugar para vivir, entre otros.


La calidad de la vida familiar y las relaciones con sus compañeros y la exploración de la identidad sexual también son factores de riesgo, porque “están en un proceso de identificación, ya los padres no son modelos para seguir y empiezan a identificarse con otras personas, artistas, políticos, maestras, abuelos. Identificarse con estas personas significa que van a imitar las conductas, maneras de vestirse, peinarse, entre otros”.


Salud mental y factores de riesgo biológicos y socioeconómicos
La doctora Arias resume dos factores fundamentales: Factores biológicos que surgen de alteraciones genéticas y los socioeconómicos determinado por ingreso, educación y la ocupación de los miembros de la vivienda. 


Los factores biológicos definen a “los niños que nacen con disfunción intelectual, retraso mental, trastornos del espectro autista”. De igual forma, los hijos de madres que durante el embarazo consumen alcohol, drogas o fuman cigarrillos tienen mayor riesgo de padecer enfermedades de la salud mental ya que “nacen con bajo peso y alteraciones en el desarrollo del sistema nervioso desde antes de nacer”, describe la doctora Arias.


La pobreza afecta negativamente la salud mental de las personas, especialmente la salud de los adolescentes. Por lo tanto, los factores socioeconómicos son determinantes en la salud mental de niños y adolescentes ya que se encuentran estancados en un círculo vicioso, sin acceso a la educación de calidad ni a nuevas tecnologías, mala alimentación, falta de asistencia médica que les impide incorporarse a la sociedad a través de la educación y trabajos formales que les ayude a salir de la pobreza.


Trastornos de la salud mental, síntomas y ayuda profesional
Cuando los adolescentes tienen alteraciones de la salud mental nos pueden dar una serie de señales que nos deben encender las alamas para intervenir y buscar ayuda.


Algunos síntomas son:
1.    Cambios en el patrón del sueño.
2.    Aislamiento de la familia, amigos o de sus actividades deportivas, culturales.
3.    Cambios en el rendimiento académico. 
4.    Consumo de alcohol y drogas. 
5.    Cambios repentinos del humor.
6.    Llanto sin motivo aparente.
7.    Expresiones de desesperanza.
8.    Falta de motivación.
9.    Falta de autoestima.


Síntomas más graves
1.    Auto-mutilamiento: cortarse, herirse, flagelarse
2.    Pensamientos y/o conversaciones suicidas. (Ver cifras de la OMS)


La clave está en adoptar un enfoque integral y buscar ayuda profesional. Los psicólogos, psiquiatras, médicos de familia son las personas más idóneas para orientarlo a usted y su familia en estos casos. No se deje llevar por el estigma que con frecuencia acompaña a las enfermedades mentales, busque ayuda, únase a un grupo de apoyo, no se identifique con su enfermedad.


Salud mental, familia y rol de los padres 
También es importante contar con un entorno favorable en la escuela, la comunidad en general y la familia. Los conflictos conyugales (separaciones o divorcios) o las distintas formas de maltrato (abuso físico, psíquico, abuso sexual y la negligencia en el cuidado) los factores asociados más frecuentes. “Las familias disfuncionales alteran la salud mental de los adolescentes”, acentúa la psiquiatra.


“En la familia aprendemos valores, honestidad, y valores religiosos. Aprendemos a enfrentar las situaciones de alguna manera”, agrega la doctora.


La familia es el modelo primario y para contribuir a la salud mental de los adolescentes, los padres deben evitar las comparaciones entre hermanos y otros miembros de la familia, preguntar como los podemos apoyar, cumplir las promesas estar presentes en los momentos importantes para ellos y estar claros con su rol de padres. 


Además, los padres deben disciplinar, orientar, encaminar en la vida. Los amigos son cómplices y juegan, el rol de los padres es muy diferente.


Dedicar tiempo de calidad para conversar con los adolescentes y estar abiertos a los temas “tabú” como la sexualidad, métodos anticonceptivos, drogas, alcohol, el amor, el noviazgo y el enamoramiento. Las muestras de afecto de los padres hacia sus hijos tanto a las hembras como a los varones son muy importantes. 


La doctora Arias destacó que especialmente entre familias hispanas, es muy común que los padres no den muestras de cariño a sus hijos varones por miedo a que sean homosexuales y puntualizó que “no pueden tener miedo de expresar cariño a sus varones y que, al contrario, es un gesto que agradecerán toda la vida”.


Promoción de la salud mental en adolescentes
La promoción de la salud mental de los adolescentes va orientada a fortalecer su capacidad para regular sus emociones, potenciar las alternativas a los comportamientos de riesgo, desarrollar la resiliencia ante situaciones difíciles y promover entornos y redes sociales favorables para el presente y el futuro. 


“Denle a sus hijos la oportunidad de aprender otro idioma, de viajar, de aprender a cocinar de hacer un curso de pintura o algún oficio que les agrade porque no sabemos cuánto tiempo vamos a estar presentes en la vida de ellos y algunas veces estos oficios les ayuda a ganarse la vida”. aconseja la doctora Arias.   


La familia facilita la estabilidad y el desarrollo de sus miembros. La protección, el intercambio humano, los aprendizajes hacen de la familia la base de convivencia que prepara a los ciudadanos del futuro. Reforcemos nuestras capacidades dando amor, confianza y oportunidades a nuestros adolescentes.